La energía que no se ve: por qué el fraude eléctrico importa

En el actual contexto de transición energética, hablar de redes eléctricas es hablar de seguridad, equidad y sostenibilidad. Cada kilovatio cuenta; no solo para avanzar hacia un sistema más limpio y eficiente, sino también para garantizar que la energía llegue a todos en condiciones justas. En este escenario, el fraude eléctrico sigue siendo uno de los grandes retos del sistema.

El pasado año, la distribuidora eléctrica de grupo Naturgy en España, UFD, intensificó su estrategia contra las conexiones ilegales y la manipulación de instalaciones y contadores. El resultado es significativo: en 2025 se recuperaron 149 GWh de energía sustraída, un 12% más que el año anterior, equivalente al consumo anual de cerca de 46.500 hogares. Detrás de esta cifra hay una labor constante que combina tecnología, conocimiento técnico y colaboración institucional.

Un problema que va más allá del consumo ilegal

El fraude eléctrico no es solo una cuestión económica. Las conexiones irregulares suponen un riesgo real para la seguridad de las personas y de las infraestructuras, y afectan a la calidad del suministro que recibe el conjunto de los clientes. Instalaciones manipuladas, sobrecargas no controladas o equipos conectados sin las debidas garantías incrementan la probabilidad de incidentes graves.

Además, este tipo de prácticas impacta directamente en la sostenibilidad del sistema eléctrico. La energía perdida no desaparece: se traduce en mayores costes para el conjunto de los consumidores y dificulta una gestión eficiente de la red, especialmente en un momento en el que esta debe integrar cada vez más generación renovable y nuevos usos eléctricos.

Durante 2025, UFD realizó más de 46.800 actuaciones contra el fraude, que derivaron en la apertura de cerca de 13.300 expedientes en las diferentes regiones en las que opera: Madrid, Castilla‑La Mancha, Galicia y Castilla y León.

Tecnología al servicio de un suministro seguro y justo

La lucha contra el fraude eléctrico es hoy inseparable de la transformación digital de las redes. Naturgy lleva años invirtiendo en la modernización de sus infraestructuras, incorporando sensores, sistemas de telecontrol y herramientas avanzadas de análisis de datos que permiten supervisar la red en tiempo real.

Gracias al uso de big data, inteligencia artificial y sistemas de monitorización, es posible identificar patrones anómalos de consumo y localizar irregularidades con mayor rapidez y precisión. Esta capacidad ha permitido, por ejemplo, interceptar el consumo fraudulento de 144 instalaciones indoor, en su mayoría vinculadas a plantaciones de marihuana, que consumían de forma ilegal 4,4 GWh anuales, un 19% más que el año anterior.

Como señala Mónica Puente, directora de Redes Electricidad España de Naturgy, el fraude eléctrico “no solo supone un perjuicio económico para el conjunto del sistema, sino que también genera riesgos graves para la seguridad de las instalaciones y de quienes manipulan la red”. Por ello, la compañía mantiene una estrategia activa basada en tecnología avanzada, análisis de datos y colaboración con las autoridades.

Redes eléctricas más inteligentes para la transición energética

Este esfuerzo se enmarca en una visión más amplia: reforzar las redes eléctricas como columna vertebral de la transición energética. La electrificación de nuevos usos, la integración de energías renovables y la creciente demanda de calidad y continuidad del suministro exigen redes más flexibles, resilientes y digitales.

Combatir el fraude es parte esencial de esta transformación. Una red segura y bien gestionada es clave para avanzar hacia un modelo energético más sostenible y equitativo, en el que todos los consumidores contribuyan y se beneficien en igualdad de condiciones.

En los últimos cuatro años, Naturgy ha llevado a cabo más de 160.000 actuaciones contra el fraude eléctrico, recuperando energía suficiente para abastecer a cientos de miles de hogares. En 2026, la compañía seguirá reforzando esta línea de trabajo, combinando innovación tecnológica, concienciación ciudadana y modernización de infraestructuras para proteger a los clientes y contribuir a un sistema eléctrico más eficiente y sostenible.

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