Por Isabel González Alfaro, Compliance Officer de Naturgy
En un mundo empresarial marcado por la globalización, la digitalización y la creciente sensibilidad social hacia la ética y la integridad, la confianza se ha convertido en uno de los activos más valiosos. Las compañías no solo deben generar valor económico, sino también garantizar que sus operaciones se desarrollan bajo los más altos estándares de integridad. En este contexto, las certificaciones en compliance penal y antisoborno no son un mero requisito formal: son una declaración pública de compromiso con la transparencia y la responsabilidad corporativa.
El compliance no es estático, sino que evoluciona al ritmo de los desafíos globales. La digitalización, la internacionalización y la presión regulatoria exigen sistemas de control cada vez más sofisticados y adaptables. En Naturgy, entendemos que la ética e integridad empresarial no se limita a cumplir la ley: implica anticiparse, innovar y liderar con el ejemplo. Por eso, trabajamos para integrar la cultura de cumplimiento en todos los niveles de la organización, desde la alta dirección hasta cada profesional.
Las certificaciones son una herramienta que nos permite medir, mejorar y demostrar nuestro compromiso, aunque la verdadera fortaleza reside en la cultura corporativa que las sustenta. Una cultura que fomente la transparencia, la responsabilidad y la rendición de cuentas es el mejor antídoto frente a riesgos reputacionales y legales. Además, en un contexto donde la sostenibilidad y la gobernanza son pilares estratégicos, el compliance se convierte en un aliado clave para generar confianza y valor a largo plazo.
La sociedad demanda empresas que actúen con rigor y que sean capaces de demostrarlo. Los inversores, los reguladores y los clientes exigen garantías frente a riesgos legales y reputacionales. Por ello, contar con sistemas de gestión certificados se ha convertido en un factor diferencial que refuerza la credibilidad y la sostenibilidad del negocio.
Naturgy ha renovado recientemente sus certificaciones en Compliance Penal y en Sistemas de Gestión Antisoborno, otorgadas por Bureau Veritas conforme a las normas UNE 19601 e ISO 37001. Estas acreditaciones avalan que contamos con mecanismos de gobernanza eficaces para prevenir y gestionar riesgos legales y conductas inapropiadas, reforzándose con ello la confianza de nuestros grupos de interés. No se trata solo de cumplir la normativa, sino de ir más allá: identificar riesgos, establecer controles robustos y garantizar que la ética y la integridad impregnan cada decisión.
La UNE 19601 es la norma de referencia en España para sistemas de gestión de compliance penal, mientras que la ISO 37001 es el estándar internacional para la prevención del soborno. Ambas certificaciones implican auditorías externas rigurosas que verifican la eficacia de nuestros procedimientos. Este esfuerzo demuestra que la integridad y el compromiso con el cumplimiento, no es una declaración de intenciones, sino una práctica tangible y medible.
Somos conscientes de que la integridad no se certifica una sola vez: se construye día a día y por eso cada decisión, cada proyecto y cada interacción son oportunidades para reafirmar nuestro compromiso ético. En Naturgy seguiremos trabajando para que la transparencia, la integridad y la responsabilidad sean pilares inquebrantables de nuestra actividad. Porque en un mundo que demanda confianza, estos valores se convierten en el mejor motor para transformar la energía.
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