La red de gas, la infraestructura que acelera la llegada del gas verde y refuerza una transición energética realista

La transición energética avanza con paso firme en España, y uno de los vectores estratégicos de futuro es el biometano. Pero ese avance no sería posible sin una infraestructura preparada, desplegada en todo el territorio y capaz de integrar de forma inmediata este gas verde: la red de distribución de gas.

El reciente informe El rol de la red de distribución de gas en el sistema energético español, elaborado por Deloitte y publicado por Fundación Naturgy, confirma que la red gasista es hoy una pieza esencial para un sistema energético más sostenible, seguro y competitivo. Su capilaridad, resiliencia y capacidad para integrar biometano la sitúan como un habilitador estratégico para una transición ordenada y eficiente.

Un activo territorial único que acerca el gas renovable a hogares e industrias

Con más de 96.000 km de redes y alrededor de 8 millones de puntos de suministro en España, la infraestructura gasista abastece directamente a 20,4 millones de personas y está presente en unos 1.800 municipios. Esta capilaridad permite cubrir necesidades térmicas muy diversas, desde grandes áreas urbanas a localidades con clima frío o fuerte actividad agraria e industrial.

Pero su valor no es solo presente: es futuro. La red está desplegada cerca de los principales focos de residuos agrícolas y ganaderos, materia prima esencial para producir biometano. El informe evidencia que entre el 80% y el 90% de la actividad agroganadera susceptible de generar gas verde se encuentra próxima a la red de distribución, lo que convierte a esta infraestructura en la plataforma más eficiente para llevar el biometano a consumidores y empresas.

El gas verde ya circula por nuestras redes: un 53% más en 2025

El avance no es teórico, es real.

El ejemplo perfecto es que las redes de distribución de Nedgia canalizaron más de 170 GWh de biometano en 2025, lo que supone un incremento del 53% respecto al año anterior. Este volumen equivale al consumo anual de más de 33.000 viviendas y demuestra que el sistema ya está preparado para integrar gases renovables a gran escala.

Este impulso ha sido posible gracias a la madurez tecnológica del biometano y a la conexión de nuevas plantas productoras a la red: ya son 14 instalaciones operativas, y la cartera supera 98 proyectos con contrato firmado que, una vez en marcha, podrían aportar más de 5,8 TWh al año, equivalente al consumo de 1,1 millones de hogares.

La integración progresiva de estas plantas convierte a la red en un acelerador de descarbonización inmediata, especialmente en sectores difíciles de electrificar como parte de la industria y algunos usos térmicos.

Una infraestructura resiliente en un sistema más complejo y exigente

El informe también subraya que la red de gas aporta flexibilidad operativa, crucial en un contexto de electrificación creciente y alta penetración renovable. Su capacidad para atender diferencias de hasta 17 veces entre la demanda mínima estival y la punta invernal la convierte en un pilar de estabilidad frente a la volatilidad del sistema energético.

Además, actúa como respaldo del sistema eléctrico, absorbiendo puntas de demanda y garantizando el suministro en episodios críticos. Esta función ha cobrado especial relevancia en los últimos años, marcados por eventos como el apagón de 2025, las olas de calor o la alta variabilidad en la generación renovable.

Digitalización y bidireccionalidad: la red del futuro ya está en marcha

Para acomodar la inyección distribuida de biometano, la red está evolucionando hacia un modelo más flexible e inteligente. La incorporación de sensores avanzados, sistemas de telemetría, cromatógrafos o gemelos digitales permitirá gestionar presiones, caudales y calidad del gas en tiempo real.

Asimismo, estaciones de flujo inverso, como la ya infraestructura de Nedgia ya operativa en Capellades, abren la puerta a redes bidireccionales que facilitan transportar el gas verde desde las zonas de producción hacia puntos con mayor demanda.

Una transición energética más rápida, eficiente y cercana

La clave del nuevo modelo energético no es solo producir energía renovable, sino cómo integrarla de forma eficiente. En este punto, la red de gas aporta tres ventajas determinantes:

  • Inmediatez: el biometano puede inyectarse y circular hoy por la infraestructura existente.
  • Escalabilidad: el potencial español para producir gas renovable es elevado y distribuido territorialmente.
  • Accesibilidad: hogares e industrias pueden usar gas verde sin cambiar equipos, protegiendo su competitividad y evitando costes adicionales.

La red de gas no es pasado: es un activo estratégico que nos permite avanzar más rápido hacia un sistema energético net zero, combinando moléculas renovables y electricidad para un modelo más resiliente, equilibrado y socialmente justo.

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