Energía, territorio y sostenibilidad: el valor del pastoreo en El Bierzo

En la transición hacia un modelo energético más sostenible, la innovación no siempre pasa por la tecnología más compleja. A veces, la respuesta está en soluciones naturales, contrastadas y profundamente ligadas al territorio. Es lo que está ocurriendo en El Bierzo (León), donde el pastoreo controlado se está consolidando como una alternativa eficaz y sostenible para el mantenimiento de infraestructuras energéticas.

Si bien este tipo de soluciones llevan años impulsándose para el mantenimiento bajo los tendidos eléctricos, ahora han llegado también a la traza de los gasoductos de gas. En un tramo de seis kilómetros de gasoducto en la localidad berciana de Castropodame, el uso de ganado ovino y vacuno ha permitido mantener la vegetación bajo control, reduciendo la presencia de matorral a menos del 10% y minimizando la necesidad de desbroces mecánicos. Un resultado que demuestra que seguridad, sostenibilidad y desarrollo rural pueden avanzar de la mano.

 

Cuidar la infraestructura, respetar el entorno

El mantenimiento de las redes energéticas es un requisito técnico imprescindible para garantizar la seguridad, la continuidad del suministro y el cumplimiento normativo. Tradicionalmente, estas labores han dependido en gran medida de medios mecánicos, con el consiguiente impacto ambiental y emisiones asociadas.

Frente a este enfoque convencional, el pastoreo controlado ofrece una solución natural que permite gestionar la vegetación de forma eficaz y respetuosa con el entorno. El tránsito planificado del ganado, distribuido en dos periodos del año, favorece la cubierta herbácea, limita el crecimiento de vegetación leñosa y evita la erosión del suelo, todo ello sin renunciar a los más altos estándares técnicos.

 

Colaboración con el sector primario: un valor estratégico

Uno de los elementos clave del proyecto es la colaboración con la ganadería local. Dos explotaciones del entorno participan activamente en el manejo del ganado sobre la traza del gasoducto, contribuyendo no solo al éxito técnico de la iniciativa, sino también al impulso de la economía rural y a la visibilización del papel de las mujeres en el sector primario.

Esta alianza con profesionales del territorio refuerza el vínculo entre la infraestructura energética y el entorno en el que se integra, aportando valor social y económico a largo plazo. Al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades de diversificación de ingresos para las explotaciones ganaderas participantes.

El seguimiento técnico del proyecto confirma una reducción efectiva de la vegetación, con alturas medias inferiores a los 10 centímetros y sin generar superficies de suelo desnudo. Además de reducir el impacto ambiental de las labores de mantenimiento, este control continuado contribuye a disminuir el riesgo de incendios, un aspecto especialmente relevante en infraestructuras lineales situadas en entornos rurales.

Tal y como subraya José Miguel Martínez, responsable de Seguridad, Prevención y Medioambiente de Nedgia, este modelo demuestra que la colaboración con el sector primario puede aportar soluciones “eficaces y sostenibles”, compatibles con los requisitos de seguridad de la red gasista y alineadas con los objetivos de reducción de emisiones.

 

Soluciones naturales para una transición energética más humana

El caso de El Bierzo es un ejemplo claro de cómo la transición energética puede apoyarse en soluciones basadas en la naturaleza, capaces de generar impactos positivos más allá del ámbito estrictamente energético. Apostar por modelos como el pastoreo controlado permite integrar las infraestructuras en el paisaje, reforzar la cohesión territorial y avanzar hacia una gestión más responsable de los recursos.

Porque transformar el sistema energético también significa escuchar al territorio, aprender de él y construir soluciones que cuiden de las personas, el medio ambiente y el futuro compartido.

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