En plena transición energética, solemos imaginar grandes transformaciones: nuevas tecnologías, hábitos distintos o infraestructuras completamente renovadas. Sin embargo, hay otra forma de avanzar que gana cada vez más fuerza: aprovechar lo que ya existe.
Esta es precisamente la idea que impulsa Gas Verde, Sí con su campaña “Lógico”, una iniciativa que busca acercar al ciudadano el papel del gas verde de una forma sencilla: desde el sentido común. Porque, si ya contamos con infraestructuras capaces de transportar energía renovable, ¿por qué no utilizarlas?
“Lógico”: una forma diferente de entender la transición energética
La campaña “Lógico” parte de una idea muy clara: cambiar el origen de la energía puede ser más eficiente que sustituir toda la instalación.
En un contexto en el que los objetivos de descarbonización avanzan cada vez más rápido, la propuesta es sencilla pero poderosa: construir la transición energética combinando innovación con aprovechamiento de los recursos existentes. Desde esta perspectiva, el gas verde —como el biometano— cobra protagonismo como una solución capaz de encajar en el día a día de las personas sin grandes cambios, facilitando una transición más accesible y cercana.
Las redes gasistas: un activo clave para el futuro
Uno de los principales mensajes de la campaña es poner en valor el papel de las redes gasistas, una infraestructura que ya vertebra el territorio y conecta millones de hogares.
En España, esta red alcanza cerca de 90.000 kilómetros, una base sólida que permite distribuir gas renovable sin necesidad de desarrollar nuevas infraestructuras desde cero.
Este enfoque no solo acelera la transición, sino que también la hace más eficiente y asumible, al evitar cambios complejos o inversiones adicionales en los hogares. Así, las redes se convierten en una palanca clave del nuevo sistema energético.
Energía renovable que nace del entorno
El gas verde además aporta un valor diferencial: se produce a partir de residuos orgánicos, lo que introduce una lógica circular en el sistema energético.
Esto permite transformar recursos locales —agrícolas, ganaderos o urbanos— en energía limpia, reduciendo emisiones y contribuyendo al desarrollo económico de los territorios.
De este modo, no solo se avanza en sostenibilidad, sino también en independencia energética y aprovechamiento de recursos.
Una transición más cercana y posible
Otro de los objetivos de “Lógico” es acercar el debate energético al ciudadano, utilizando mensajes comprensibles y conectados con la vida cotidiana.
La buena acogida del gas verde refuerza esta idea: una mayoría de los hogares reconoce que esta energía encaja con sus necesidades y estaría dispuesta a adoptarla.
Esto demuestra que la transición energética no solo depende de la innovación tecnológica, sino también de soluciones que las personas perciban como viables y accesibles.
El valor de pensar en conjunto el sistema energético
En el debate energético, el foco suele ponerse en cómo se genera la energía. Pero tan importante como generar es distribuir.
Las redes energéticas son las que hacen posible que esa energía llegue a todos los puntos del territorio, de forma segura y eficiente. En este sentido, el gas verde amplía el papel de las redes gasistas, integrándolas en un mix renovable cada vez más diverso.
“Lógico” no es solo el nombre de una campaña; es también una forma de enfocar la transición energética.
Apostar por el gas verde y por las redes existentes es apostar por una transición más rápida, más cercana y más eficiente. Una transición que combina innovación con sentido común, y que demuestra que, en ocasiones, avanzar no implica empezar de cero.
Porque, cuando se trata de construir el futuro energético, a veces lo más inteligente es aprovechar lo que ya funciona.
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