Los incendios forestales se han convertido en uno de los principales desafíos ambientales y sociales de nuestro país, especialmente en el mundo rural. Más allá de la pérdida de masa forestal, estos episodios ponen en riesgo a las personas, afectan a la biodiversidad y golpean infraestructuras estratégicas para el territorio. En este contexto, la prevención y la preparación local son claves para anticiparse a las emergencias y proteger lo que realmente importa.
Con este objetivo, hemos firmado un acuerdo con el Ayuntamiento leonés de Riello para reforzar los medios de intervención y autoprotección de la agrupación local de voluntarios de Protección Civil, mejorando así la capacidad de respuesta ante posibles incendios forestales en la zona.
Reforzar los recursos locales, una inversión en seguridad y resiliencia
El convenio permite dotar al municipio de nuevo material especializado, como mochilas extintoras, batefuegos, cascos, mangueras y lanzas, herramientas fundamentales en las primeras fases de actuación ante un incendio. Estos recursos no solo incrementan la seguridad de los propios voluntarios, sino que refuerzan la protección de la población y del patrimonio natural, especialmente en territorios con dispersión geográfica y elevado valor ambiental.
Durante la entrega del material participaron Pilar Luque, directora de Generación Hidráulica de Naturgy, y el alcalde de Riello y coordinador de la agrupación de Protección Civil, Manuel Rodríguez Díez. En el acto, se subrayó la importancia de fortalecer los servicios municipales y de mejorar la preparación ante emergencias en el medio rural mediante la colaboración entre administraciones y empresas.
Para Pilar Luque, “esta colaboración es sobre todo una muestra de agradecimiento a la Agrupación Municipal de Voluntarios de Protección Civil, por su gran labor en la extinción de un incendio que nos tuvo a todos con el alma en vilo el pasado verano. Y, por otro lado, quiere poner de manifiesto la vocación de Naturgy de ser un agente activo en un territorio con el que tenemos un vínculo histórico y en el que queremos seguir muy presentes”.

Aprender del pasado para estar mejor preparados
La iniciativa cobra especial sentido tras el incendio de Garaño, declarado el 24 de agosto de 2025 en la comarca y clasificado desde su inicio como de especial peligrosidad por el riesgo para la población. La evolución del fuego obligó a evacuar varios núcleos de población y afectó a más de 1.000 hectáreas de superficie forestal arbolada, incluyendo espacios de alto valor ecológico como la Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna.
La cercanía de las llamas a viviendas e infraestructuras puso de manifiesto la necesidad de reforzar el equipamiento y la preparación de los recursos municipales, un aprendizaje que hoy se traduce en medidas concretas orientadas a la prevención y la protección del territorio.
Un territorio estratégico para la transición energética
Además de su valor ambiental y social, la comarca desempeña un papel relevante desde el punto de vista energético. El avance del incendio hasta las inmediaciones de la central hidroeléctrica de Mora de Luna, vinculada al embalse de Barrios de Luna, evidenció la importancia de proteger infraestructuras clave para el sistema eléctrico.
Contamos en la provincia de León con diversas instalaciones de generación renovable hidráulica, que aportan energía limpia, gestionable y capacidad de regulación al sistema eléctrico, contribuyendo tanto a la estabilidad energética como a la cohesión territorial.
Compromiso con los municipios y la transición justa
Esta actuación se enmarca en nuestra estrategia social, orientada a apoyar a los municipios en los que desarrolla actividad y a contribuir a su seguridad, resiliencia territorial y mejora ambiental, en línea con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y con una transición energética justa en Castilla y León.
Invertir en prevención, fortalecer el tejido local y colaborar estrechamente con las administraciones es una forma concreta de cuidar del territorio y de las personas que lo habitan, anticipando riesgos y construyendo comunidades más preparadas frente a los desafíos climáticos del presente y del futuro.
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