Cada año, cientos de empleados de Naturgy en todo el mundo donan voluntariamente un día de su salario para impulsar proyectos de educación que ofrecen un futuro mejor a miles de jóvenes. La compañía duplica esa aportación y asume los costes de gestión, garantizando que el 100% de los fondos llegue íntegramente a los proyectos.
Este modelo único de corresponsabilidad —donde empresa y empleados suman esfuerzos— ha convertido a Día Solidario en una de las iniciativas más emblemáticas y longevas del compromiso social de Naturgy.
Además, Día Solidario forma parte del ecosistema de acción social de la compañía, donde el voluntariado corporativo desempeña un papel decisivo. Las actividades de voluntariado de Naturgy han reforzado el impacto de programas, energéticos, ambientales, y comunitarios con la implicación directa de profesionales de la compañía. Esta combinación de financiación sostenible y participación activa es clave para multiplicar resultados sociales.

Conversamos con Ester Sevilla, presidenta de Día Solidario, para profundizar en el propósito, el impacto y la visión de futuro de esta iniciativa.
¿Cómo definirías Día Solidario para alguien que no conoce la iniciativa?
Día Solidario es mucho más que una asociación: es la expresión más genuina del compromiso social de los empleados de Naturgy. Desde 1997, cientos de profesionales han decidido donar un día de salario cada año para apoyar proyectos educativos y sociales en comunidades vulnerables. Naturgy no solo duplica la aportación, sino que además asume todos los gastos de gestión, asegurando que la totalidad de los fondos se destine al impacto social.
Es un programa que combina solidaridad, corresponsabilidad y visión a largo plazo. A lo largo de más de 25 años, ha demostrado que un gesto individual puede generar un cambio estructural cuando se articula colectivamente.
¿Qué tipo de proyectos se impulsan actualmente?
Nuestro foco es claro: educación y desarrollo personal como palancas de transformación social. Desde programas de becas y acompañamiento académico, hasta refuerzo escolar, mentorías u orientación laboral, trabajamos con entidades que conocen de primera mano las necesidades de los jóvenes. Los proyectos se seleccionan por su capacidad de generar oportunidades reales, de largo recorrido, mediante becas de estudio para proporcionar un futuro profesional de los jóvenes.
Actualmente gestionamos más de 25 proyectos en siete países, con especial impacto en España y Latinoamérica.
Uno de los ejemplos recientes es el proyecto educativo en Argentina. ¿Qué relevancia tiene?
Este proyecto refleja la esencia de Día Solidario: acompañar a jóvenes en su trayectoria educativa completa, crear igualdad de oportunidades y generar impacto real.
En Argentina damos apoyo a más de 730 trayectorias educativas, desde infantil hasta estudios superiores. Las becas permiten cubrir gastos esenciales —transporte, materiales, actividades pedagógicas— que, a menudo, son la barrera que impide continuar los estudios.
El programa incorpora además salidas pedagógicas que amplían horizontes y conectan a los jóvenes con nuevas experiencias; formación en competencias digitales y socioemocionales, cruciales para su empleabilidad; y mentorías y acompañamiento, que fortalecen su autoestima, motivación y perspectivas de futuro.
¿De qué manera se vincula Día Solidario con el voluntariado corporativo de Naturgy?
Algunos de los proyectos financiados gracias a Día Solidario se complementan con la labor de los voluntarios corporativos, que son una extensión natural del compromiso social de la compañía. Los voluntarios participan como mentores o acompañan a jóvenes en su orientación profesional y apoyan proyectos comunitarios en diversos países.
La combinación de Día Solidario y voluntariado genera un círculo virtuoso: los empleados aportan recursos y también su talento, y esa implicación directa multiplica el valor social de cada iniciativa.
¿Qué expectativas o prioridades tenéis para el próximo año?
Queremos seguir ampliando la red de entidades colaboradoras y reforzar los proyectos que combinan formación, empleabilidad y desarrollo personal.
Nuestra prioridad es consolidar a Día Solidario como un modelo de corresponsabilidad único, donde la solidaridad de los empleados, el apoyo institucional de Naturgy y la labor del voluntariado corporativo se entrelazan para generar impacto real y sostenido.
En cada historia personal que nace de Día Solidario hay una oportunidad recuperada, un horizonte que vuelve a abrirse y un camino que se transforma. La iniciativa continúa escribiendo páginas de progreso en distintos países, recordándonos que pequeños gestos coordinados pueden generar una diferencia inmensa. Su evolución constante es prueba de que la solidaridad organizada sigue siendo una de las fuerzas más potentes para cambiar vidas.
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