La tecnología también protege la naturaleza: anticiparse para convivir mejor con el entorno

La transición energética no solo consiste en producir energía de forma más limpia. También implica comprender mejor el territorio, anticipar riesgos ambientales y actuar con responsabilidad allí donde operan las infraestructuras energéticas. En este contexto, la digitalización se ha convertido en una aliada clave para avanzar hacia una gestión más proactiva y basada en datos de la relación entre energía y naturaleza.

Con esta visión, hemos desarrollado la Plataforma de análisis geográfico para la gestión proactiva de la naturaleza, una herramienta avanzada creada con el apoyo de Azentúa, que permite evaluar de forma sistemática cómo interactúan los activos del grupo con el entorno natural, integrando la biodiversidad como un eje central en la toma de decisiones estratégicas.

Una visión integral del territorio donde operamos

La nueva plataforma analiza información georreferenciada de más de 1.000 instalaciones y alrededor de 250.000 kilómetros de redes en 10 países, cruzando datos sobre localización, tipología de activos y sensibilidad ambiental de los ecosistemas. El sistema integra variables clave como la presencia de espacios protegidos, el estado y tipología de los ecosistemas, las especies amenazadas o el nivel de estrés hídrico, lo que permite obtener una visión precisa de los riesgos ambientales asociados a cada ubicación.

Este enfoque facilita identificar aquellas instalaciones con mayor interacción con la biodiversidad, evaluar sus impactos y dependencias, y priorizar acciones de prevención, mitigación y restauración, alineadas con las mejores prácticas internacionales.

Anticipar riesgos para tomar mejores decisiones

Uno de los principales valores de esta plataforma es su capacidad para anticipar riesgos relacionados con la naturaleza antes de que se materialicen. El análisis sigue la metodología LEAP del Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD), un marco global que impulsa la integración de los riesgos y oportunidades vinculados a la naturaleza en la estrategia empresarial y en los procesos de reporte.

Gracias a esta herramienta, podemos determinar dónde es necesario profundizar en estudios específicos, orientar la planificación ambiental de forma más coherente y asegurar que la protección de la biodiversidad esté integrada desde las fases iniciales de los proyectos, reduciendo riesgos regulatorios, operativos y reputacionales.

Biodiversidad y reporte: coherencia, estrategia y valor

Además de reforzar la gestión ambiental, la plataforma mejora la calidad, coherencia y trazabilidad del reporte no financiero, al proporcionar una base homogénea de información sobre biodiversidad en todas las geografías y negocios. Este enfoque sistemático permite avanzar hacia la valorización de la biodiversidad, identificando presupuestos asociados, mejorando la contabilidad de las iniciativas y sentando las bases para la monetización de impactos, riesgos y oportunidades vinculados a la naturaleza.

De este modo, la gestión de la biodiversidad deja de ser un conjunto de iniciativas aisladas para convertirse en un eje estratégico plenamente integrado en la gestión del negocio y en la planificación de la transición energética.

La plataforma de análisis geográfico facilita el análisis y gestión de los cientos de proyectos de biodiversidad que se enmarcan en nuestro programa Energía con vida, que actúa como paraguas común de todas las iniciativas de la compañía en este ámbito.

Energía con vida responde a un nuevo enfoque que combina iniciativas obligatorias y voluntarias, con el objetivo de evitar, reducir, restaurar o compensar los impactos sobre la naturaleza, maximizando al mismo tiempo el valor ambiental, social y territorial de las actuaciones. Su alcance es global y aplica a todas las actividades y geografías del grupo.

Energía con vida refleja una convicción clara: no puede haber transición energética sin una relación responsable con la naturaleza. Apostar por la innovación, los datos y el conocimiento territorial nos permite avanzar desde un enfoque operativo hacia una gestión estratégica de la biodiversidad, alineada con los marcos internacionales, anticipando riesgos y capturando oportunidades en un contexto regulatorio y ambiental cada vez más exigente.

Porque cuidar de la energía que mueve nuestras vidas también significa cuidar de los ecosistemas y territorios que la hacen posible.

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