Por Mónica Puente, directora de Redes de electricidad de Naturgy en España
Las redes eléctricas son una infraestructura crítica para el progreso económico, social y ambiental de nuestro país. Hablar de redes es hablar de futuro, de transición energética y de la capacidad de España para responder a una creciente demanda eléctrica cada vez más compleja y distribuida.
Por ese motivo, en UFD hemos previsto realizar inversiones por un mínimo de 1.218 millones de euros hasta 2029, el mayor esfuerzo inversor posible dentro de los límites regulatorios actuales y que podría aumentar notablemente con la próxima aprobación del Real Decreto que regula los planes de inversión de las redes de transporte y distribución de energía eléctrica.
No se trata solo de una cifra ambiciosa: es una apuesta firme por reforzar, modernizar y digitalizar nuestra red eléctrica para garantizar un suministro seguro, eficiente y de calidad.
Estas inversiones tienen un objetivo claro: mejorar el servicio a nuestros casi cuatro millones de clientes y preparar nuestra red para la nueva demanda energética. La electrificación de la economía, la integración masiva de energías renovables, el crecimiento industrial, los nuevos desarrollos urbanos o la llegada de infraestructuras como los centros de datos exigen redes más robustas, flexibles y resilientes.
Una parte muy relevante del esfuerzo inversor se destinará a la digitalización de la red, mediante tecnologías de telemedida, sensorización avanzada, automatización y gestión inteligente de activos. La digitalización no es un fin en sí mismo, sino una herramienta esencial para anticiparnos a incidencias, reducir tiempos de interrupción y optimizar el funcionamiento de la red en tiempo real.
Al mismo tiempo, seguiremos impulsando el robustecimiento de las infraestructuras físicas, con la construcción de nuevas líneas y subestaciones y la renovación de instalaciones existentes. Estas actuaciones permiten incrementar la capacidad de la red y reforzar su resiliencia frente a eventos extraordinarios como los fenómenos meteorológicos adversos, situaciones cada vez más frecuentes en las que se demuestra la profesionalidad de nuestro equipo humano y el de las empresas colaboradoras.
Nuestro compromiso se extiende a todos los territorios en los que operamos. Las inversiones se repartirán entre Galicia, donde UFD es el principal distribuidor eléctrico, con una partida de 519 millones hasta 2029; Castilla-La Mancha (337 millones), la Comunidad de Madrid (217 millones) y Castilla y León (145 millones).
Los resultados de esta apuesta son ya visibles. En los últimos cinco años hemos logrado mejorar un 11 % la calidad del suministro, situando el tiempo de interrupción equivalente a la potencia instalada en 31,9 minutos al cierre de 2025. Hoy podemos decir con orgullo que la fiabilidad de nuestro servicio alcanza el 99,99 %, un dato que refleja el esfuerzo sostenido de inversión y la capacitación y compromiso de nuestros equipos.
Pero invertir en redes es también invertir en empleo y cohesión territorial. La actividad de UFD genera alrededor de 26.000 empleos directos, indirectos e inducidos, y contribuye a fijar población en zonas rurales gracias a la gestión local de nuestras infraestructuras. Las redes no solo transportan electricidad; conectan oportunidades y desarrollo.
Además, entendemos la innovación como un servicio a la sociedad. Por eso seguimos evolucionando nuestra Plataforma Digital de Servicios, un espacio clave de relación con clientes, administraciones y agentes del sistema energético, que facilita gestiones, mejora la transparencia y refuerza la confianza en la red de distribución.
Mirando a 2029, nuestra hoja de ruta es clara: invertir hasta el límite que permita el marco regulatorio para seguir fortaleciendo las redes eléctricas como pilar de la transición energética. En UFD creemos que unas redes modernas, digitalizadas y resilientes son la mejor garantía para avanzar hacia un modelo energético más sostenible, competitivo y justo para todos.
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