En el marco del Foro GRANAire, Foro de Calidad y Energía en Edificios, promovido por Nedgia con la colaboración de la Consejería de Política Industrial y Energía de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Granada, el Colegio de Administradores de Fincas de Granada, el Colegio de Ingenieros Industriales de Granada y Edison Next, el delegado en Andalucía de Nedgia, Antonio Aguilar, ha destacado la oportunidad que supone para la mejora de la calidad del aire en la ciudad el desarrollo del gas verde o biometano en las instalaciones de calderas en los edificios de viviendas.
“El biometano -ha explicado- se presenta como una de las grandes oportunidades para mejorar la calidad del aire. Estamos hablando de una energía renovable, circular y de proximidad, que permite aprovechar residuos para generar energía limpia. Pero además, tiene una ventaja clave: es totalmente compatible con las redes de gas actuales. Esto significa que podemos introducir biometano en el sistema energético sin necesidad de grandes cambios estructurales, acelerando así su implantación. Y lo más importante: permite reducir emisiones contaminantes de manera inmediata, contribuyendo de forma directa a la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades”.
“En Granada -ha añadido-, esta oportunidad se materializa de una forma muy concreta. La transformación de las actuales salas de calderas representa una palanca real de cambio. Muchas de estas instalaciones ya cuentan con infraestructuras que pueden evolucionar hacia soluciones energéticas más limpias, como el biometano. Y esto nos permite actuar directamente sobre una de las fuentes de consumo energético urbano, reducir emisiones asociadas y mejorar la eficiencia de las instalaciones sin necesidad de partir de cero”.
En una línea similar se ha manifestado Enrique García, responsable de Mercado Residencial de Salas de Calderas de Nedgia, quien ha señalado que “aún quedan unas 700 calderas con gasóleo en Granada. Si las sustituyéramos por gas natural convencional, reduciríamos 90 toneladas de dióxido de azufre y 64 toneladas de dióxido de carbono al año. Pero, además, si ese gas, en lugar de ser convencional, fuera renovable, es decir, biometano, esas emisiones llegarían a cero”. García también se ha referido a la falsa creencia que confunde descarbonizar con electrificar. “Es necesario electrificar, por supuesto, pero es necesario también aprovechar las infraestructuras existentes, para ahorrar sin necesidad de grandes inversiones. En Granada disponemos de unos 350 kilómetros de red que podemos utilizar para llevar energía limpia a los hogares sin necesidad de inversiones. Es una gran oportunidad”.
Durante el foro, la secretaria general de Medioambiente y Cambio Climático de la Junta de Andalucía, María López, ha avanzado algunas de las principales líneas de actuación y medidas del Plan de Calidad del Aire de Granada, que se encuentra en fase de tramitación administrativa para su aprobación. Este plan, formado por 76 medidas, y que abarca 22 municipios, el 54% de la población de la provincia, tiene tres ejes principales: el tráfico, el control de las aportaciones industriales y agrícolas y la reducción de partículas en la combustión de biomasa de las calderas. En este sentido, ha incidido en la necesidad de modernizar los sistemas de calefacción y la apuesta por la rehabilitación energética de los edificios. Entre los principales anuncios del nuevo Plan de Calidad del Aire de Granada se encuentra la instalación de la primera, “y probablemente única en Andalucía”, cabina de medida de calidad del aire de alta capacidad, un “supersize” que cuenta con un mayor nivel de precisión y que incorpora la medición de otros contaminantes que no miden habitualmente las cabinas convencionales. “Granada, junto con Villanueva del Arzobispo, son los dos municipios que más nos han ocupado y preocupado en materia de calidad del aire en toda Andalucía, y la apuesta por esta infraestructura, que desarrollamos gracias a los fondos FEDER, es una evidencia”.
En la jornada también han participado, entre otros, Ana Agudo, concejala de Sostenibilidad del Ayuntamiento de Granada, quien ha puesto en valor los resultados del proyecto de zona de bajas emisiones de la ciudad, después de seis meses que ha calificado de “duros” pero que empiezan a dar sus frutos, o Enrique Carretero, presidente del Colegio de Ingenieros Industriales de Granada, quien ha puesto en valor la existencia de infraestructuras gasísticas residenciales con una disponibilidad energética superior a la eléctrica, lo que abre la puerta a “grandes desarrollos futuros”. Carretero también ha reflexionado sobre la contestación social que generan las plantas de biometano, frente a otras infraestructuras como las estaciones depuradoras. “Nadie cae en la cuenta de que una planta de biometano genera energía cien por cien renovable, que garantizan la autosuficiencia energética”.



