El ritmo actual de ejecución pone en riesgo el cumplimiento de buena parte de los objetivos del PNIEC para 2030

  • Fundación Naturgy presenta un estudio elaborado por EY sobre el grado de avance y las perspectivas de cumplimiento del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que concluye que España avanza en la dirección marcada por la transición energética, pero a un ritmo insuficiente para alcanzar la mayoría de las metas previstas para 2030.
  • Los mayores desafíos se concentran en la reducción de emisiones, la electrificación de la demanda, el desarrollo de redes y el despliegue de almacenamiento energético.
  • El estudio identifica al biometano como uno de los vectores con mejores perspectivas de crecimiento, aunque será necesario acelerar su desarrollo para cumplir los objetivos previstos.

Fundación Naturgy ha presentado hoy el estudio ‘Análisis del grado de avance y perspectivas de cumplimiento del PNIEC 2023-2030’, elaborado por EY, que analiza la evolución de los principales indicadores energéticos y climáticos para valorar su alineamiento con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), distinguiendo los ámbitos que avanzan según lo previsto de aquellos en los que aún quedan retos relevantes.

El informe concluye que España mantiene una trayectoria alineada con los objetivos de descarbonización y transición energética, aunque el ritmo actual de ejecución resulta insuficiente para alcanzar buena parte de las metas fijadas para el final de la década. El análisis señala que la segunda mitad de la década será decisiva para acelerar las actuaciones necesarias y cerrar las brechas identificadas.

La jornada ha sido inaugurada por María Eugenia Coronado, directora general de Fundación Naturgy, quien ha destacado la importancia de disponer de análisis rigurosos que permitan evaluar el progreso real de la transición energética y contribuir al debate público sobre los retos pendientes. A continuación, Marta Sánchez Álvarez, socia responsable del Sector Energético de EY, y Jaime Moretón Poch, director en Consultoría del Sector Energético de EY, han presentado las principales conclusiones del estudio.

Entre las principales áreas de mejora, el informe destaca la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero. De mantenerse las tendencias actuales, las reducciones previstas quedarían por debajo de los objetivos establecidos por el PNIEC, especialmente en sectores como el transporte, la edificación, la agricultura y la gestión de residuos, cuya descarbonización avanza más lentamente de lo necesario.

El estudio también pone de relieve los desafíos asociados al proceso de electrificación de la economía. Aunque la capacidad renovable instalada continúa creciendo a buen ritmo, la demanda eléctrica permanece por debajo de las previsiones del Plan, lo que dificulta la integración eficiente de la nueva generación renovable. Los expertos señalan la necesidad de impulsar el almacenamiento energético, reforzar las infraestructuras de red y acelerar la electrificación de sectores clave para aprovechar plenamente las inversiones realizadas.

Asimismo, el informe identifica retrasos en materia de eficiencia energética y en el despliegue de algunas tecnologías llamadas a desempeñar un papel relevante en la transición energética, como el vehículo eléctrico o el hidrógeno renovable. Los participantes coincidieron en la importancia de generar señales regulatorias y económicas que favorezcan la adopción de estas soluciones y permitan avanzar con mayor rapidez hacia los objetivos marcados.

En contraste, el análisis ofrece una valoración más favorable sobre el desarrollo del biometano en España. Aunque la producción actual sigue siendo limitada, la cartera de proyectos previstos permitiría acercarse a los objetivos fijados para 2030. Los autores del estudio señalan que la consolidación de un marco regulatorio estable y el impulso de la demanda serán factores determinantes para materializar este potencial y convertir al biometano en uno de los vectores energéticos con mayor capacidad de crecimiento durante los próximos años.

Redes, almacenamiento y señales regulatorias, claves para cumplir los objetivos de 2030

Tras la presentación del informe se ha celebrado un coloquio moderado por Alba Pérez, redactora de Empresas de Vozpópuli, en el que han participado Pedro Larrea, director general de Redes de Naturgy; Antonio Hernández, socio del área de Sectores Regulados y Análisis Económico de EY; Diego Rodríguez Rodríguez, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid; y Ana Barreira, directora general del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente. Los participantes coincidieron en la necesidad de acelerar el despliegue de infraestructuras, fortalecer las señales regulatorias y fomentar la inversión para garantizar el cumplimiento de los objetivos energéticos y climáticos de la próxima década.

Pedro Larrea afirmaba que “en casi ninguno de los componentes estamos en una senda que permita prever que se cumplirán las previsiones del PNIEC. En el sector eléctrico, la mayor desviación está en la demanda, mientras que, en otros sectores, y sobre todo en el transporte, estamos muy lejos de las previsiones. También vemos una desviación respecto a los objetivos fundamentales de descarbonización y eficiencia energética”.

Además, para Larrea, “el PNIEC no es un documento normativo, sino un documento de orientación y de objetivos, y su éxito debe valorarse más respecto a esos objetivos que respecto a sus componentes concretos. En el sector eléctrico, el avance en la descarbonización ha podido ser significativo, pero el avance ha sido mucho menor en ofrecer otras posibilidades que también garantizan la autonomía energética, la seguridad de suministro y la competitividad del coste de la energía. Tenemos que darles distintas herramientas a los consumidores para descarbonizarse para que elijan la opción más eficiente desde un punto de vista tecnológico o económico”.

Pedro Larrea finalizaba su intervención afirmando que “los objetivos pueden ayudarnos a avanzar, pero los objetivos imposibles pueden generar frustración y desprestigiar el propio plan. Por eso soy de los que piensan que hay que replantearse los objetivos que se marcaron en su día. Hay que avanzar hacia un mayor realismo y tener en cuenta, junto a la descarbonización, la competitividad y la garantía de suministro”.

Antonio Hernández, por su parte, ha afirmado que “el gran logro hasta la fecha es que España empieza a aprovechar la ventaja competitiva de ser un país abundante en fuentes renovables. Gracias al esfuerzo de las empresas, del sector público y del sector privado en general, las renovables siguen aumentando su peso en el consumo final y en el mix. Esto nos va a permitir, a medio plazo, ser más competitivos e independientes del exterior”.

Hernández por su parte destacaba tres grandes retos pendientes, “el financiero y regulatorio, el técnico y el de la aceptación social de las renovables. El PNIEC contempla 308.000 millones de euros de inversión, con un 85% procedente del sector privado, por lo que es imprescindible una regulación predecible y señales claras a medio plazo. En el ámbito técnico, necesitamos aumentar la demanda para acompañar el crecimiento de la oferta, promover tanto las baterías como el almacenamiento mediante bombeo y ejecutar la planificación de las redes. También falta concienciación sobre el empleo y la inversión que las renovables generan en los territorios. El PNIEC es un instrumento vivo, en ámbitos como el hidrógeno verde y los bombeos vemos, más que un incumplimiento, una demora de los objetivos en un entorno complicado”.

En el caso de Diego Rodríguez Rodríguez, comentaba que “hay que poner en valor la propia existencia del PNIEC. Tener una planificación, aunque no sea vinculante, exige reflexión, disciplina, metodología y transparencia, y permite comparar los objetivos con lo que hemos conseguido. Soy partidario de tener objetivos ambiciosos, pero sin confundir lo deseable con lo alcanzable, necesitamos realismo y supervisión de los avances, sin esperar a 2030”. Rodríguez destacaba entre los logros “el incremento de la potencia fotovoltaica y la reacción de la industria ante el encarecimiento de la energía. La industria ha mejorado considerablemente su eficiencia, entendida como consumo por unidad de valor, y se ha comportado muy bien en la reducción de emisiones, tanto de combustión como de proceso”.

Rodríguez añadía que “el objetivo del PNIEC es descarbonizar y los demás son objetivos instrumentales. Alcanzar una reducción de emisiones del 32% es completamente imposible bajo cualquier escenario previsible. Siendo optimistas y doblando el ritmo, nos situaríamos en una reducción del 15%. El problema no está en la generación eléctrica, sino en el transporte. También tenemos dificultades en el almacenamiento, una demanda de hidrógeno que no va a alcanzar lo previsto y unas redes que constituyen un cuello de botella”. También, para el catedrático de la Universidad Complutense, “todo esto exige un ejercicio honesto de realismo y un mayor compromiso con la implementación efectiva”.

Y, por último, Ana Barreira ha comenzado contextualizando el PNIEC: “este surge del Reglamento de Gobernanza de la Unión de la Energía y Acción Climática y forma parte de la contribución que presenta la Unión Europea para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Es un plan que establece objetivos, aunque no sea un documento jurídicamente vinculante”. Al hablar de los logros obtenidos hasta el momento, Barreira destaca “el aumento de la presencia de las renovables, con España por delante. Hemos avanzado muchísimo desde que los Estados miembros empezaron a elaborar sus planes en 2018, y hay que poner esos avances en valor”.

En cuanto a los retos, para Ana Barreira, “la infraestructura y la demanda no van a la par de la generación renovable, y tenemos retos en redes, almacenamiento, interconexiones, eficiencia energética y descarbonización industrial. Para hacer posible ese avance, la tramitación de los permisos es fundamental, necesitamos más coordinación y colaboración entre los tres niveles de administración, además de medios y personal suficiente”.

Fundación Naturgy

La jornada forma parte de las actividades de divulgación y transferencia de conocimiento que desarrolla Fundación Naturgy para contribuir al análisis de los principales retos energéticos y ambientales, favoreciendo un debate informado sobre la evolución del sistema energético y el proceso de transición hacia una economía descarbonizada.

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