Ribeira Sacra: cuando patrimonio, agua y energía comparten futuro

La Ribeira Sacra es uno de esos lugares donde resulta fácil entender que el desarrollo sostenible no consiste en elegir entre conservación y progreso, sino en encontrar la manera de que ambos avancen juntos.

Con esa idea de fondo participamos recientemente en el Foro Territorios Patrimonio, celebrado en Sober (Lugo), un encuentro que reunió a representantes institucionales, expertos y empresas para reflexionar sobre el futuro de este territorio único en un momento especialmente relevante, coincidiendo con la resolución de su candidatura a Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Un paisaje construido durante siglos

La Ribeira Sacra es mucho más que un paisaje. Es el resultado de siglos de convivencia entre la naturaleza y la actividad humana. Los monasterios, los viñedos en bancales, el patrimonio cultural y las infraestructuras vinculadas al aprovechamiento del agua forman parte de una misma historia.

Durante nuestra participación en el foro, Rosana Suárez, responsable del área de Operación Remota, Presas y Concesiones Hidráulicas, destacó precisamente esa capacidad del territorio para integrar diferentes usos y actividades sin renunciar a su identidad.

Como señaló durante el encuentro, la Ribeira Sacra constituye un ejemplo único de convivencia entre naturaleza, actividad humana y aprovechamiento sostenible de los recursos a lo largo de los siglos. Un territorio donde patrimonio, sostenibilidad y desarrollo económico no son conceptos enfrentados, sino elementos que pueden reforzarse mutuamente cuando existe una visión compartida de largo plazo.

       

El agua, un recurso que conecta pasado y futuro

Uno de los temas centrales del encuentro fue el papel del agua como elemento vertebrador de la Ribeira Sacra.

A lo largo de la historia, el agua ha sido clave para el desarrollo económico, social y cultural de este territorio. Hoy sigue desempeñando una función estratégica, pero también adquiere una nueva dimensión en el contexto de la transición energética.

La capacidad de almacenar energía renovable y contribuir a la seguridad del suministro eléctrico convierte a la energía hidráulica en un aliado fundamental para avanzar hacia un sistema energético más sostenible y resiliente.

Y es precisamente en territorios como la Ribeira Sacra donde se aprecia con mayor claridad cómo los recursos naturales pueden generar valor para las comunidades manteniendo al mismo tiempo el respeto por el entorno.

Conocer el territorio desde el propio territorio

El Foro permitió además trasladar la reflexión del debate al terreno. Algunos participantes visitaron la Central de Belesar acompañados por nuestros profesionales, una oportunidad para comprobar de primera mano cómo el agua, la energía y el paisaje forman parte de una realidad estrechamente conectada.

La visita permitió conocer mejor el papel que las infraestructuras hidráulicas han desempeñado durante décadas en el desarrollo económico y social de la zona, así como su contribución actual a la integración de energías renovables y a la seguridad de suministro.

Ver sobre el terreno la dimensión del embalse y su integración en uno de los paisajes más singulares de Galicia ayuda a comprender que la transición energética no parte de cero, sino que se apoya también en infraestructuras que llevan años contribuyendo a garantizar un suministro seguro y sostenible.

Energía y territorio: una relación de largo recorrido

Nuestra vinculación con la Ribeira Sacra está estrechamente ligada a su actividad hidroeléctrica y a la gestión de infraestructuras que forman parte del paisaje desde hace décadas.

Esa experiencia ha permitido desarrollar una visión a largo plazo basada en la preservación de los valores paisajísticos, ambientales y culturales del territorio, incorporando criterios de sostenibilidad e integración ambiental en cada proyecto.

La transición energética plantea nuevos desafíos, pero también nuevas oportunidades. Por eso creemos que las empresas energéticas pueden contribuir aportando inversión, innovación y colaboración para impulsar actividades económicas compatibles con la identidad y los valores de cada territorio.

Construir el futuro desde el diálogo

El desarrollo de infraestructuras energéticas sostenibles requiere algo más que capacidad técnica. Requiere escuchar, dialogar y trabajar conjuntamente con las comunidades locales.

La creación de valor compartido, el respeto por el patrimonio y la integración en el entorno son elementos imprescindibles para que la transición energética sea también una oportunidad de desarrollo para los territorios.

La Ribeira Sacra es un buen ejemplo de ello. Un lugar donde el agua, el patrimonio, la cultura y la energía conviven desde hace generaciones y siguen ofreciendo enseñanzas valiosas sobre cómo construir un futuro más sostenible.

Porque proteger el patrimonio y avanzar hacia un nuevo modelo energético no son objetivos incompatibles. Al contrario: cuando se abordan con responsabilidad, visión a largo plazo y sensibilidad territorial, pueden formar parte de un mismo proyecto de futuro.

 

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